- Actitudinales.

- Familiares.

- Relación con el supervisor. Es el factor más importante. De esta mala relación hay una percepción e interpretación negativa de otras experiencias y de la organización en su conjunto; las generaliza, ya no solo a su jefe, sino a toda la organización.
De la misma, el desempeño del trabajador decae. Ello vuelve a provocar otro conflicto en la relación entre empleado y supervisor.

- Enfermedad.

- Accidente.

Estos dos últimos son difíciles de medir. La tendencia es a no computarlas. Lo recomendable sería: 1) anotar cualquier inasistencia al trabajo que es absentismo, sea o no justificada; 2) computar todas las faltas de asistencia excepto AT, accidente no laboral o enfermedad no laboral con baja médica y superior a 20 días, procesos de maternidad, riesgo durante el embarazo, enfermedad causada por el embarazo, licencias por lactancia, huelga legal, ejercicio de actividades de representación de los trabajadores, licencias y vacaciones.

Lo mejor es aplicar este método antes que no anotar nada.

Normalmente, la persona que falta al trabajo no es la que va a dejar el trabajo. Son procesos distintos aparejados con distinto desempeño (el absentista tiene un mal desempeño mientras que el rotante tiene un buen desempeño).

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