El aspecto en una entrevista: Práctica – solución

El otro día os dejaba una práctica sobre dos candidatos para un puesto de trabajo con perfiles profesionales iguales pero distinta forma de afrontar la entrevista.

Así mismo os hacía la pregunta de a quién contrataríais y por qué. Pues bien, aunque está bien que las personas se «contengan» a la hora de expresar su opinión en una entrevista, nunca podemos dejar de hacerlo. Nosotros no estamos ahí para demostrar que podemos ser sumisos y hacer lo que se nos manda, tenemos que ser activos, demostrar de lo que somos capaces y llevarlo a cabo.

El segundo personaje nos dejaba ver que es una persona a quien no le importa lo que piensen los demás en cuanto a su aspecto, pero sí es competente, y así lo demuestra, con aquello que ha estudiado y ha dedicado su vida. Como os comenté, él pone en duda algunas afirmaciones que le da su entrevistador, ofrece sugerencias, duda de sus propias afirmaciones y llega a una conclusión que, quizás, no se le había ocurrido a nadie. ¿Por qué? porque es capaz de mirar de forma objetiva, a esa persona no le importa si le despides o le aplaudes; él no está para complacer, está para llevar a cabo su trabajo de la mejor forma posible y, señores, ese sería un valor único en cualquier empresa.

¡Qué mas da cómo vaya vestido o cómo se divierta! Lo que importa es el trabajo y la dedicación en el trabajo, no el aspecto físico que, muchas veces, hace que obviemos buenos candidatos.