Category: Empleo

No creas que es fácil hacer ‘buenas’ recomendaciones sobre este tema. Encontrarás tropecientas páginas que te digan lo que debes hacer antes de la entrevista: que previamente revises la información corporativa de la empresa para poder lanzar algún comentario que demuestre que al menos te has molestado en averiguar; que llegues 15 minutos antes, que vayas aseado, peinado, trajeado y oliendo bien pero de manera sutil… vale, estas son las recomendaciones “básicas”, sensatas y que no hay que dejar de escuchar.

Son los aspectos sobre los que tienes control exclusivo tú: la hora a la que llegas (si es preciso, acércate días antes para asegurarte que conoces el trayecto), la imagen con la que sales de casa, acordarte de llevar una copia de tu CV y cualquier otro documento relevante (portfolio…), la amabilidad con la que tratas a la gente, cómo te has preparado, y la ilusión que llevas contigo por lograr, por fin, este puesto que tanto te apetece y tan bien encaja contigo.

Ya que versiones más detalladas de esta información las puedes encontrar en un montón de sitios distintos en la red (todas dicen más o menos lo mismo), creo que te puede resultar más interesante que me centre más en cómo debes enfocar la conversación con el entrevistador.

LA NEGOCIACIÓN

La entrevista debería enfrentarse como una conversación entre dos profesionales que están valorando si hacer un negocio – tú ofreces tu talento, trabajo y compromiso y ellos las condiciones en las que te van a dejar desarrollar este trabajo y el precio que están dispuestos a pagar por ello

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Con la crisis económica en pleno desarrollo las empresas que ofrecen empleo se ven inundadas de cientos de hojas de vida cada vez que ofrecen un empleo. Las personas que andan buscando empleo contestan a cuanto aviso sale en prensa o en Internet, sin importar si reúnen o no las condiciones para ocupar el puesto ofrecido.

Resultado de esto es que usted deberá invertir una cantidad de tiempo significativo que usted no tiene, para hacer la mejor elección.

Leyendo me encontré con la curiosa técnica que usa un emprendedor, Michael Michalowicz, para filtrar por lo menos el 80% de los Curriculums que recibe.

El método usado lo que busca es conseguir la gente adecuada para el puesto ofrecido sin perder tiempo.

Para hacer esto Michael usa un filtro, que coloca al final de las ofertas y es algo así como lo que sigue:

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El buen clima laboral, el compañerismo, y el bienestar del empleado son fundamentales puntos estratégicos que llevan al éxito empresarial. Pero hay un factor que no falla, un buen empleador es la columna vertebral de esta situación de bienestar que todos como trabajadores deseamos.

A un buen empleador lo caracterizan ciertas actitudes tales como poseer una buena política de recursos humanos, valores, responsabilidad y motivación, que contribuyen al bienestar laboral.

Existen diversos tipos de empleadores, buenos y malos, positivos y negativos, entre estos últimos se diferencian marcados perfiles que nadie desea ver en su propio jefe: los irresponsables; aquellos que no asumen el compromiso y tienden a echar culpas a los demás. Los egoístas; aquellos jefes que solo les importa su bienestar sin importar lo que suceda en su entorno de colaboradores y peor aún, bloquear a sus empleados mas talentosos y de esta manera no poner en riesgo su puesto dentro de la empresa. La insensibilidad y poca seguridad en si mismos son actitudes que perciben algunos jefes que, con su actitud y trato hacia sus subalternos, dejan de lado la parte humana para focalizarse en el costado cuantitativo los mismos.

Hasta esta parte hemos hablado de las características menos valoradas de un jefe, pero claro que existen perfiles positivos. Un jefe debe conocer y saber de cada uno de sus empleados mas allá de lo laboral, enterarse de sus necesidades personales.

Los jefes atentos y motivadores serán de esta manera, los perfiles que todos queremos ver en nuestros superiores. Entre sus actitudes mas sobresalientes se valora el poder de convencimiento y/o convocatoria, reconocimiento de un trabajo logrado, y la calma en los peores momentos. Liderazgo, comunicación, madurez y control de la situación, terminan de completar las características principales de nuestros superiores.

Un buen jefe, estimulador y respetuoso anima, impulsa y brinda a su equipo de trabajo un excelente clima laboral. De esta manera los trabajadores terminamos nuestras tareas dentro de las horas establecidas en un ambiente cordial y de respeto.

Si usted hiciera una lista de las mejores cinco reglas para lograr el éxito, ¿cuáles serían y qué lugar ocuparía el ‘factor gente’ en ellas?

En nombre de sus estudiantes de administración de empresas en el nivel de preparatoria, Annette Moran, de Wavell Heights, Queensland, formuló una pregunta similar.

El ‘factor gente’ aparece una y otra vez en mi lista de los mejores consejos. Es la base de muchos éxitos empresariales y, debido a que muchos líderes empresariales lo descartan, es la causa de innumerables fracasos.

Si bien la corriente actual de pensamiento en las escuelas de administración asegura que todo lo que necesita alguien con una idea para triunfar es enfoque, claridad y un buen plan de negocios, yo he encontrado que es mucho más importante reunir un gran equipo, que esté unido por una motivación poderosa, decisión y valor. Analicemos cómo se debe empezar.

1. Encuentre gente buena.

Los éxitos de las empresas Virgin como Active, Atlantic, Money y Mobile estuvieron todos basados en que supimos reunir un gran equipo gerencial que poseía visión, pasión y un sentido verdadero de propiedad.

Buscamos, específicamente, líderes que tengan la capacidad de escuchar la retroalimentación que les dan los empleados y clientes; esto es crucial para mantener fresco e innovador un producto o servicio. Con frecuencia, cuando las cosas empiezan a marchar mal, se dará cuenta que los miembros del personal se sienten ignorados y que las ideas buenas no están subiendo a la superficie.

Un buen dirigente debe tener carácter para adoptar decisiones complejos, y la pasión y capacidad para inspirar a su personal y hacerlos seguir adelante en tiempos difíciles.

2. Darse cuenta de que los empleados son el negocio.

Un negocio exitoso no es el producto o servicio que vende, su cadena de abastecimiento o su cultura corporativa; es un grupo de gente estrechamente unido por un propósito y una visión comunes. En el caso de Virgin, volamos los mismos aviones que utiliza la competencia y nuestros gimnasios ofrecen buena parte del mismo equipo que tienen otros gimnasios. ¿Qué separa a los negocios Virgin de la competencia? Nuestros empleados.

El plan de negocios mejor diseñado no servirá para nada si no es ejecutado por personal entusiasta y apasionado. Esto es especialmente cierto cuando las cosas van ligeramente mal; un equipo cordial y con iniciativa, frecuentemente puede atraer a la gente, impidiendo un desastre potencial o incluso dándole un giro para su beneficio.

A principios de este año, un vuelo de Virgin America fue desviado de Nueva York a un aeropuerto en el cercano Connecticut, a causa del mal tiempo. Los pasajeros se vieron atrapados en la aeronave durante muchas horas mientras, se arreglaba el clima. Todo tardó demasiado tiempo.

Más tarde, el propio CEO David Cush llamó a vario de los pasajeros para disculparse, lo que quizá haya dado a esos clientes una idea de que todos los miembros del personal de Virgin habían estado preocupados por ellos.

3. Destaque lo mejor en su gente, sea generoso con sus elogios, nunca critique.

En lugar de enfocarse en los errores, un líder necesita resaltar cada día a alguien cuando está haciendo algo bien. Si esta cultura de alentar el desarrollo de los empleados mediante el reconocimiento y el elogio empieza desde arriba, irá muy lejos en cuanto a desvanecer el temor al fracaso de los trabajadores, mismo que puede impedir el crecimiento de una empresa, particularmente en los primeros días.

Cuando ocurren errores -lo cual es inevitable- siempre adopte la actitud de que es preciso aprender de ellos y de no seguir lamentándose por lo que salió mal.

4. No se lo tome demasiado en serio.

En Virgin nos enorgullecemos de tratar de encontrar la diversión en nuestro trabajo, por lo que quiero decir que tratamos de asegurarnos de que, tanto nuestro personal como nuestros clientes tengan una verdadera sensación de calidez y afecto. Yo he encabezado abiertamente esta actitud -divirtiéndome con disfraces, intentando toda clase de peripecias, y en general, demostrando que no me tomo muy en serio a mí mismo.

Mi enfoque seguramente no funcionará para todos los negocios, pero mantener un sentido de la perspectiva y no permitir que la gerencia sea vista como aislada ayudará a mantener a su personal de su lado.

Para alentar el sentido de cordialidad e interés personal de sus empleados en las necesidades de sus clientes es crucial asegurarse de que todos los que trabajan con usted disfruten de lo que hacen, lo que significa que todos deben estar orgullosos de su compañía.

5. ¡Al diablo, hágalo!

Finalmente, para triunfar en los negocios es preciso tener la valentía para intentarlo. Empezar una empresa o negocio es un gran riesgo; un empresario necesita decisión y la convicción de que superará los primeros obstáculos. La mayoría de las empresas nuevas fracasan en los primeros años, así que un ingrediente clave del éxito es la capacidad de levantarse e intentarlo de nuevo.

Si empieza a parecer que su negocio no va a poder sobrevivir, algunos en su equipo quizá pierdan su valor. En ese momento crucial, su conocimiento del ‘factor gente’ puede salvar o hundir su compañía.

Nicki McKensie

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Las personas satisfechas con su trabajo son tan pocas que se extiende la sospecha de que mienten en las encuestas por temor a represalias. Insatisfechos pero aquí no se mueve ni Dios. Esta crisis nos ha librado de esa pedorrada de la “retención del talento”.

En absentismo España está ya por debajo de la media europea, o dicho de otra forma, en records de presentismo. Pero nadie está quieto. Se habla de que “en algunas organizaciones se contrata a personas con un perfil agresivo” para que acosen a los empleados y se vayan sin indemnización. Habría más de 1.300.000 acosados. Parece que todos, algunos medios, nuestros políticos, empresarios y agentes sociales, se están empeñando en llamar “capullo” a todo el que hable de “era de la colaboración” sin estar cobrando de alguna empresa de software.

Hay algunos insatisfechos que, convencidos de que su vida profesional si no se la arreglan ellos mismos no se la va a arreglar nadie, han decidido aprovechar la coyuntura actual para intentar acercar su infortunado trabajo al trabajo que les gustaría.

Una alternativa más realista que cambiar de empresa en los momentos actuales. Se trata de aprovechar la flexibilidad de las descripciones de funciones para aportar, incluso sin pedir permiso al jefe, unos toques personales al contenido, las formas o las relaciones, que permitan poner en práctica habilidades, intereses o pasiones personales, recuperar el sentido, el control y la implicación, pero cuidando muy mucho que la aventura garantice también resultados satisfactorios y visibles para tu supervisor o departamento.

Este tipo de experiencias de personalización del trabajo, job crafting le llaman los de EE.UU., está muy en línea con las salidas al desapego que repasábamos recientemente. Desde el punto de vista de la empresa, si hay resultados, contentos empresa y empleado.

Desde el punto de vista del empleado, un plan de desarrollo financiado por la empresa, que puede resultar en un empujón a su carrera profesional. No sólo se trata de preparar el futuro sino de detener la ruina del presente.