La retribución total es el conjunto de las recompensas cuantificables que reciben un empleado por su trabajo. Incluye tres elementos: salario base, incentivos salariales y prestaciones o retribuciones indirectas.

Es el gasto más importante de la mayoría de las empresas. Puede presentar hasta el 60% de los costes totales (en firmas de servicios más). Cuando se paga y a quién se paga son cuestiones estratégicas para la empresa.

Pay Mix: Mezcla o proporción relativa de cada uno de los componentes salariales. Varía en función de la empresa.

Salario Base: cantidad fija que recibe un empleado de forma regular, ya sea como salario mensual o como retribución por horas. Es el elemento más importante en la mayoría de las empresas.

Incentivos salariales: programas diseñados para recompensar el buen rendimiento de los empleados. Ej. Primas y participaciones en los beneficios de la empresa.

Prestaciones – Retribuciones indirectas: Prestaciones variadas para los trabajadores. Ej. Seguros médicos, subsidio de desempleo, retribuciones en especie; coche de la empresa.

Pagos monetarios directos: sueldos, salarios, incentivos, bonos y comisiones.

Pagos monetarios indirectos: beneficios económicos, tales como seguros, vacaciones,…

Estas categorías se pueden agrupar en pagos monetarios directos y pagos indirectos. A su vez, hay dos vías para efectuar pagos monetarios directos a empleados:

  • Sobre aumento de tiempo (la más usada). Ej. Los obreros perciben salarios por horas día (jornada) y otros empleados (administradores) son asalariados.
  • Sobre resultados. El destajo liga la compensación en forma directa con el volumen de producción o nº de piezas que produce el trabajador y es muy popular para pagar incentivos. Ej. El salario por horas de un trabajador se divide entre nº estándar de unidades que se esperan que éste produzca en una hora. Entonces, por cada unidad que el trabajador produzca por encima del estándar, recibirá el pago de un incentivo. Ej. Comisión de los vendedores ligados a las ventas.

Hay varios autores que definen el concepto de trabajo como:

-    “Tan antiguo como la propia humanidad” (Blanch, 1996, 88).
-    “Esencial para comprender la historia de la humanidad” (Agullo, 2001, 17).
-    “Una de sus más importantes señas de identidad” (Rodríguez y Martín, 2001, 65).

A pesar de que el concepto de trabajo es tan importante, a lo largo de la historia ha tenido una visión muy negativa. El trabajo se consideraba como un castigo (Adán y Eva tenían que trabajar por ser expulsados del Paraíso; los chinos que llevaban las uñas largas eran aquellos que no trabajaban y se les reconocía por ese rasgo) y como una maldición. Esta caracterización se ha dado desde el inicio de la humanidad y hasta el siglo XX.

A partir del siglo XX (con la Revolución Industrial) se comienza a cambiar la conceptualización  (incluso el Papa cambia la forma de pensar de la Iglesia con respecto al Génesis) y, en este caso, se ve como una liberación. Actualmente se considera un castigo el no trabajar, no el trabajar.

El trabajo puede ser conceptualizado como aquella inversión consciente e intencional (retribuida o no, con o sin claúsulas contractuales) de una determinada cantidad de esfuerzo (individual o colectivo) en orden a la producción de bienes, elaboración de productos o realización de servicios con los que satisfacer algún tipo de necesidades humanas” (Blanch, 1996).