La flexiseguridad laboral surgió en Dinamarca en los años 80, y desde ahí se ha ido adaptando a los diversos modelos europeos en función de los fines para los que se requería. Es un proceso en desarrollo continuo que España aún contempla desde la lejanía.

La flexiseguridad laboral busca un punto de equilibrio entre la flexibilidad y la seguridad del mercado de trabajo. La importante segmentación entre temporalidad y estabilidad laboral existente en nuestro país unido a la rigidez estructural implica que cualquier cambio en el mercado laboral resulte complicado de implantar.
Los agentes sociales y el gobierno deben llegar a puntos de acuerdo que favorezcan la movilidad interna y externa en las empresas, la formación continua de los trabajadores, las condiciones laborales, las transiciones rápidas entre empleos y la conciliación familiar.






