No creas que es fácil hacer ‘buenas’ recomendaciones sobre este tema. Encontrarás tropecientas páginas que te digan lo que debes hacer antes de la entrevista: que previamente revises la información corporativa de la empresa para poder lanzar algún comentario que demuestre que al menos te has molestado en averiguar; que llegues 15 minutos antes, que vayas aseado, peinado, trajeado y oliendo bien pero de manera sutil… vale, estas son las recomendaciones “básicas”, sensatas y que no hay que dejar de escuchar.

Son los aspectos sobre los que tienes control exclusivo tú: la hora a la que llegas (si es preciso, acércate días antes para asegurarte que conoces el trayecto), la imagen con la que sales de casa, acordarte de llevar una copia de tu CV y cualquier otro documento relevante (portfolio…), la amabilidad con la que tratas a la gente, cómo te has preparado, y la ilusión que llevas contigo por lograr, por fin, este puesto que tanto te apetece y tan bien encaja contigo.

Ya que versiones más detalladas de esta información las puedes encontrar en un montón de sitios distintos en la red (todas dicen más o menos lo mismo), creo que te puede resultar más interesante que me centre más en cómo debes enfocar la conversación con el entrevistador.

LA NEGOCIACIÓN

La entrevista debería enfrentarse como una conversación entre dos profesionales que están valorando si hacer un negocio – tú ofreces tu talento, trabajo y compromiso y ellos las condiciones en las que te van a dejar desarrollar este trabajo y el precio que están dispuestos a pagar por ello

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Tal Ben-Shahar es un profesor de la Escuela de Negocios de Harvard. Su curso sobre felicidad y psicología positiva es el más popular que ofrece la universidad. A continuación, se mencionan seis consejos sobre cómo lograr el estado de ánimo adecuado para desempeñarse de acuerdo a su potencial.

1. Permítase ser humano. Cuando aceptamos las emociones – como el miedo, la tristeza o la ansiedad – como naturales, somos más propensos a superarlas. Rechazar nuestras emociones, positivas o negativas, conduce a la frustración y la infelicidad.

2. La felicidad se encuentra en la intersección entre el placer y el significado. Ya sea en el trabajo o en el hogar, el objetivo es realizar actividades que sean personalmente significativas y agradables. Cuando esto no es posible, asegúrese de tener reforzadores de la felicidad , momentos a lo largo de la semana que le aporten placer como significado.

3. Tenga en cuenta que la felicidad depende principalmente de nuestro estado de ánimo, no del estado de nuestra cuenta bancaria. Salvo en circunstancias extremas, nuestro nivel de bienestar está determinado por aquello en lo que elegimos enfocarnos, y por nuestra interpretación de los acontecimientos externos. Por ejemplo, ¿Cómo vemos el vaso, medio lleno o medio vacío?¿Vemos al fracaso como algo catastrófico, o como una oportunidad de aprendizaje?

4. ¡Simplifique! Estamos, en general, demasiado ocupados tratando de hacer cada vez más actividades en menos tiempo. La cantidad influye en la calidad, y comprometemos nuestra felicidad cuando tratamos de hacer demasiado.

5. Recuerde la conexión mente-cuerpo. Lo que hacemos — o no hacemos — con nuestro cuerpo influye en nuestra mente. El hacer ejercicio regularmente, dormir lo suficiente y comer saludablemente lleva tanto a la salud física como mental.

6. Exprese agradecimiento cuando sea posible. Muy a menudo damos por sentado nuestras vidas. Aprenda a apreciar y a disfrutar las cosas maravillosas de la vida, desde las personas hasta la comida, desde la naturaleza a una sonrisa.

Con la crisis económica en pleno desarrollo las empresas que ofrecen empleo se ven inundadas de cientos de hojas de vida cada vez que ofrecen un empleo. Las personas que andan buscando empleo contestan a cuanto aviso sale en prensa o en Internet, sin importar si reúnen o no las condiciones para ocupar el puesto ofrecido.

Resultado de esto es que usted deberá invertir una cantidad de tiempo significativo que usted no tiene, para hacer la mejor elección.

Leyendo me encontré con la curiosa técnica que usa un emprendedor, Michael Michalowicz, para filtrar por lo menos el 80% de los Curriculums que recibe.

El método usado lo que busca es conseguir la gente adecuada para el puesto ofrecido sin perder tiempo.

Para hacer esto Michael usa un filtro, que coloca al final de las ofertas y es algo así como lo que sigue:

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La empresa de recursos humanos, Manpower, nos trae un estudio sobre las cuatro grandes tendencias del futuro del trabajo.

El estudio está dirigido a empresarios para que entiendan los que les viene y para que se organicen o reorganicen en el contexto del talento que necesitarán en el futuro, el talento que encontrarán en el mercado, como encontrarlo, como mejor contratarlo y, muy importante, como mejor mantenerlo.

Las tendencias que nos traen, y que explican en más detalle, son las siguientes:

1. Falta de coincidencia del talento, con la reducción de la población laboral y los cambios en la naturaleza del trabajo.

2. Elección en mános de los que tienen los conocimientos que más se demandarán, exigiendo a las empresas a repensar sus formas de contratar, de gestionar a su fuerza laboral y de estructurar su forma de trabajar.

3. El aumento de la sofisticación de los clientes, exigiendo a las empresas a repensar sus formas de vender y de ofrecer mejor valor y eficiencia.

4. Las revoluciones tecnológicas, que cambiarán como y donde trabajamos y exigirán a las empresas que se flexibilicen y que sean de rápida respuesta.

Estos temas laborales son muy importantes ya que, los trabajadores que tiene este talento necesario serán los que más tendrán el poder en sus manos para decidir donde quieren trabajar, qué compensación les atraerá y cómo quieren ser tratados.

Aunque está dirigido a los empresarios, siempre nos ayuda a los trabajadores ver por qué camino van las cosas, si estamos cerca o lejos de ese camino y qué hay que hacer para estar en ese camino.

El buen clima laboral, el compañerismo, y el bienestar del empleado son fundamentales puntos estratégicos que llevan al éxito empresarial. Pero hay un factor que no falla, un buen empleador es la columna vertebral de esta situación de bienestar que todos como trabajadores deseamos.

A un buen empleador lo caracterizan ciertas actitudes tales como poseer una buena política de recursos humanos, valores, responsabilidad y motivación, que contribuyen al bienestar laboral.

Existen diversos tipos de empleadores, buenos y malos, positivos y negativos, entre estos últimos se diferencian marcados perfiles que nadie desea ver en su propio jefe: los irresponsables; aquellos que no asumen el compromiso y tienden a echar culpas a los demás. Los egoístas; aquellos jefes que solo les importa su bienestar sin importar lo que suceda en su entorno de colaboradores y peor aún, bloquear a sus empleados mas talentosos y de esta manera no poner en riesgo su puesto dentro de la empresa. La insensibilidad y poca seguridad en si mismos son actitudes que perciben algunos jefes que, con su actitud y trato hacia sus subalternos, dejan de lado la parte humana para focalizarse en el costado cuantitativo los mismos.

Hasta esta parte hemos hablado de las características menos valoradas de un jefe, pero claro que existen perfiles positivos. Un jefe debe conocer y saber de cada uno de sus empleados mas allá de lo laboral, enterarse de sus necesidades personales.

Los jefes atentos y motivadores serán de esta manera, los perfiles que todos queremos ver en nuestros superiores. Entre sus actitudes mas sobresalientes se valora el poder de convencimiento y/o convocatoria, reconocimiento de un trabajo logrado, y la calma en los peores momentos. Liderazgo, comunicación, madurez y control de la situación, terminan de completar las características principales de nuestros superiores.

Un buen jefe, estimulador y respetuoso anima, impulsa y brinda a su equipo de trabajo un excelente clima laboral. De esta manera los trabajadores terminamos nuestras tareas dentro de las horas establecidas en un ambiente cordial y de respeto.